La llegada de un recién nacido suele estar llena de ilusión, ternura y esperanza. Pero esa felicidad puede verse interrumpida cuando surgen complicaciones durante el parto. Por ejemplo, la asfixia perinatal por negligencia médica no solo pone en riesgo la salud del bebé, sino que deja una profunda huella emocional en la familia.
El miedo, la culpa y la impotencia invaden a los padres, quienes muchas veces no saben cómo enfrentar esta dolorosa situación.











