Preguntas frecuentes
Entre las complicaciones habituales se encuentran:
- Sufrimiento fetal o bradicardia mantenida.
- Distocia de hombros o desproporción pélvico-cefálica.
- Hemorragia posparto y atonía uterina.
- Prolapso de cordón umbilical.
- Preeclampsia o eclampsia intraparto.
- Desgarros perineales graves e infección puerperal.
Todas requieren una actuación rápida y protocolizada para evitar secuelas en madre e hijo.
Existe negligencia cuando el profesional sanitario se aparta de la práctica obstétrica aceptada, provocando daños evitables. Ejemplos:
- No monitorizar correctamente a la madre o al feto.
- Retrasar una cesárea necesaria.
- Manejar mal una distocia de hombros.
- Administrar medicación contraindicada.
- No diagnosticar infecciones o preeclampsia.
La clave es probar el nexo causal entre la omisión o error y la lesión resultante.
Se utiliza el baremo de daños personales (Ley 35/2015) ajustado a la gravedad de las secuelas maternas y/o del recién nacido.
Se valoran:
- Días de perjuicio básico, moderado o grave.
- Secuelas físicas y neurológicas puntuadas por perito.
- Necesidades de ayuda de tercera persona y adaptación del hogar.
- Lucro cesante (salarios o cuidados futuros).
- Daño moral a la familia.
El informe pericial médico-económico suma cada concepto para fijar la cuantía a negociar o reclamar judicialmente.

