A veces, el fallecimiento de un ser querido trae consigo dudas dolorosas: un testamento inesperado, decisiones que parecen incompatibles con lo que esa persona siempre expresó o situaciones familiares que generan inquietud.
En esos momentos, entender cómo se puede impugnar un testamento es una forma de proteger vínculos, recuerdos y, sobre todo, la dignidad de quien ya no puede defender su voluntad.











