La responsabilidad civil impone la obligación legal de reparar un daño, independientemente de si este fue causado de forma intencionada o no.
Esta figura jurídica se manifiesta en situaciones cotidianas como accidentes de tráfico, negligencias médicas o incumplimientos contractuales que resultan en perjuicios para una de las partes. En esencia, busca compensar el daño ocasionado y restablecer el equilibrio entre los afectados.











