¿Qué es un ictus y por qué requiere atención médica urgente?
El ictus supone la interrupción del flujo sanguíneo al cerebro de forma brusca, pudiendo causar la muerte de células cerebrales. Las consecuencias de esta alteración de la circulación cerebral son secuelas neurológicas graves y permanentes o, incluso, la muerte del paciente, cuando no se actúa con rapidez y siguiendo los protocolos adecuados.
Con el fin de garantizar el reconocimiento inmediato de los síntomas de un ictus, el Sistema Nacional de Salud ha desarrollado estrategias específicas como el Código Ictus. Una vez se detecta la condición, se activan los servicios de emergencia y posterior traslado urgente a cualquier hospital que tenga una unidad especializada.
Si el paciente es atendido a tiempo y con las medidas adecuadas, desde el inicio de los síntomas hasta la intervención hospitalaria, es más probable que los tratamientos aplicados sean más eficientes y, por tanto, el paciente tenga una oportunidad de recuperar la calidad de su vida.
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¿Cuándo un ictus puede considerarse negligencia médica?
Para saber que existe una responsabilidad jurídica por ictus con secuelas graves, es necesario que revisar los términos legales que hablan de negligencia ictus. En este caso, la actuación sanitaria debe apartarse de la lex artis y los protocolos vigentes, además de que esa desviación debe causar un daño grave.
En la práctica, la negligencia médica por ictus ocurre con frecuencia por no identificar síntomas claros de la urgencia y, en consecuencia, no activar el Código Ictus. Al haber criterios clínicos para una atención urgente o bien, se retrasa sin justificación la administración del tratamiento disponible, se está ante un caso evidente de negligencia médica por ictus.
Si bien no se puede garantizar un resultado concreto de la atención ante un ictus, varias sentencias han aplicado la doctrina de la pérdida de la oportunidad en los casos de negligencia ictus. La razón es que una actuación tardía o incorrecta reduce de forma significativa las posibilidades de que el paciente se recupere, aun en situaciones tan complejas como el ictus.
Errores médicos más frecuentes en la atención del ictus
Los tribunales especializados han identificado que muchos de los casos de negligencia ictus tienen algunas semejanzas, por lo que resolverlos puede ser un poco más sencillo a pesar de las circunstancias. En este sentido, lo que más se repite son los errores médicos que se cometen durante un ictus, a saber:
- No reconocer o menospreciar los síntomas de un ictus, atribuyéndolos a cuadros de migraña, trastornos musculares o incluso, ansiedad.
- No activar el Código Ictus, por lo que el paciente no tuvo prioridad de traslado a un centro de salud especializado, a pesar de estar dentro del tiempo adecuado para recibir el tratamiento.
- Retrasos en realizar las pruebas esenciales que ayudan a determinar si el paciente es candidato para una trombólisis o trombectomía. También aplica en este caso los errores de interpretación de las pruebas.
- Administración de fármacos inadecuados o contraindicados.
- Falta de monitorización y control adecuado durante las primeras horas, cruciales para evitar complicaciones más graves.
Cabe mencionar que además del error médico, para que nazca la responsabilidad jurídica debe ocurrir un empeoramiento claro de las secuelas del ictus, o bien que el resultado pudo haberse mitigado de actuar de forma correcta.
Derechos de los pacientes en casos de negligencia en ictus
Las leyes españolas garantizan la protección de la salud y la atención sanitaria en condiciones de igualdad, comenzando por el reconocimiento que da el artículo 43 de la Constitución, además de las legislaciones autonómicas sanitarias.
En la Ley 41/2002,básica reguladora de la autonomía del paciente, se reconocen derechos esenciales como recibir información clara sobre el proceso, historia clínica completa de las actuaciones realizadas y que pueda entregar o revocar consentimiento informado, con particular relevancia en situaciones de urgencia como lo es el ictus.
Entonces, tanto los pacientes como sus familiares y representantes legales tendrán derecho a:
- Solicitar la historia clínica e informes del alta, con el fin de conocer a detalle los tiempos, decisiones médicas y tratamientos aplicados.
- Presentar reclamaciones administrativas y, según sea el caso, iniciar una acción de responsabilidad patrimonial frente a la Administración; o bien presentar una reclamación civil frente a los centros de salud privados, en caso de considerarse que ha habido.
Ahora bien, ¿cómo hacer valer todos estos derechos frente a una negligencia ictus? Con la ayuda de un bufete de abogados como Javaloyes Legal y un análisis médico jurídico riguroso se abre la oportunidad de reconocer si ha habido negligencia ante un ictus.
Por un lado, valoramos si hubo mala praxis o no se siguieron los protocolos creados para estos casos urgentes. Mientras tanto, conseguimos informes periciales de confianza que demuestren la negligencia y la relación de las consecuencias con esta. Así, tendremos el caso ganado y, por ende, reclamaremos tus derechos, protegiendo la integridad y bienestar tanto de la víctima como la de su familia.
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