Cuándo un fallecimiento puede considerarse negligencia médica
Una muerte puede considerarse negligencia médica cuando el paciente fallece por un error o falta de actuación del personal sanitario. Es decir, cuando no se procedió como correspondía, provocando un daño que podría haberse evitado. Estos son los elementos clave para que se acepte como tal:
- Mala praxis o error médico. La actuación sanitaria no siguió los protocolos, guías clínicas o estándares exigibles según la lex artis ad hoc.
- Relación de causalidad. Debe acreditarse que dicha actuación fue la causa directa del fallecimiento, conforme al artículo 1902 del Código Civil.
- Daño evitable. Existían posibilidades reales de supervivencia o de mejoría del paciente si se hubiera actuado correctamente y a tiempo.
Este tipo de reclamaciones se basan principalmente en el Código Civil, la Ley 41/2002 de autonomía del paciente y en las decisiones previas de los tribunales españoles sobre responsabilidad sanitaria.
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Errores médicos más frecuentes que provocan fallecimientos evitables
En algunos casos, la muerte de un paciente no se debe a la enfermedad que padecía, sino a la forma en que fue atendido por el personal sanitario. Cuando la actuación médica se aparta de los protocolos y estándares de buena práctica, pueden producirse consecuencias graves e irreparables. Veamos algunos de los errores médicos más frecuentes:
- Diagnóstico erróneo o tardío de enfermedades graves como infartos, ictus, meningitis o distintos tipos de cáncer. La falta de un diagnóstico a tiempo impide iniciar un tratamiento urgente y puede agravar gravemente el estado del paciente.
- Errores durante una intervención quirúrgica, ya sea por usar la técnica equivocada, no llevar un control adecuado o no prevenir problemas que podrían haberse evitado.
- Las infecciones contraídas en centros sanitarios son una causa mayor de daño evitable. Se suelen producir por falta de higiene, falta de protocolo o manejo inadecuado de las vías, entre otras circunstancias.
- Accidentes y caídas en el hospital que ocurren sobre todo en personas mayores o más vulnerables y que podrían haberse evitado.
- Fallos en la prescripción o administración de medicamentos, como dar la dosis equivocada, un medicamento inapropiado o, por ejemplo, no tener en cuenta posibles alergias o efectos secundarios.
Relación de causalidad entre la actuación médica y el fallecimiento
Cuando hay un fallecimiento por posible negligencia médica, es clave demostrar que la actuación del profesional causó directamente el daño. Es decir, establecer el nexo de causalidad para poder reclamar la indemnización, lo que implica realizar varios análisis y evaluar los elementos esenciales.
- Relación de necesidad. Si un tratamiento conlleva riesgos y el paciente no fue informado o no dio su consentimiento, entonces sí hay un nexo causal.
- Culpa o negligencia. La responsabilidad por imprudencia profesional se da cuando hay que analizar si el médico cometió algún error o actuó de forma negligente durante el procedimiento.
- Prueba. Es obligatorio demostrar que la forma de actuar del médico fue la causa directa del daño.
- Secuencia de los hechos. La cronología debe mostrar que el daño ocurrió después de la actuación médica.
- Informe pericial. El testimonio de los especialistas en esta materia es determinante para corroborar la negligencia.
- Otras causas. Se analiza si el daño tuvo que ver con una enfermedad o con otras causas ajenas al profesional.
Antes de presentar una reclamación, es recomendable asesorarse correctamente para evaluar si existe un nexo causal entre el daño y la actuación médica.
Quiénes pueden reclamar por un fallecimiento por negligencia médica
La ley permite que los familiares y allegados reclamen una indemnización por los daños morales y económicos causados por una negligencia médica, según el artículo 1902 del Código Civil. Pero surge una pregunta importante: ¿quiénes pueden presentar realmente la reclamación? Veamos a continuación quiénes están legitimados para hacerlo.
- Cónyuge o pareja de hecho. La ley reconoce el derecho del cónyuge a reclamar una indemnización por el sufrimiento y las pérdidas económicas.
- Hijos. Los descendientes directos de la persona fallecida también pueden reclamar tanto por los perjuicios producidos.
- Padres. Los ascendientes están en su derecho de solicitar esta compensación por la pérdida de su hijo.
- Hermanos. Los hermanos solo pueden reclamar compensación por el daño moral si no hay cónyuge, hijos o padres del fallecido.
- Personas allegadas dependientes. Aquí se encuentran aquellos que mantenían una relación cercana o dependían económicamente del fallecido.
- Herederos. Los herederos legales pueden pedir una compensación por los daños, y el plazo empieza a contar desde el fallecimiento de la persona.
La presentación de esta reclamación es un paso esencial para reconocer lo sucedido y exigir que se asuman las responsabilidades correspondientes. Más allá de la dimensión en el ámbito jurídico, este proceso contribuye a que la negligencia no se repita y, en la medida de lo posible, reparar el impacto emocional, personal y económico provocado.
Pruebas clave en casos de muerte por mala praxis médica
Es fundamental recopilar toda la documentación para poder evaluar correctamente una posible reclamación por negligencia médica. Una vez reunida, conviene organizar los documentos por orden cronológico para estudiar el caso de manera más clara. Estas son algunas de las pruebas clave.
- Historial clínico. Es lo primero que se debe pedir, puesto que contiene toda la información sobre el diagnóstico, los tratamientos aplicados y la evolución del paciente.
- Informes de urgencias. Muestran cómo fue la atención que recibió el paciente y en qué condiciones llegó al centro clínico u hospital.
- Resultados de las pruebas médicas. Aquí entran los análisis de sangre, radiografías, ecografías o cualquier examen que muestre el estado de salud que llevó al fallecimiento.
- Consentimiento informado. Se trata del comprobante que demuestre que el paciente o su familia fueron avisados sobre los riesgos y aceptaron el procedimiento.
- Comunicaciones. Todos los mensajes, correos electrónicos o notificaciones que demuestren cualquier intercambio de información entre el paciente y el personal médico.
- Facturas y recibos. Esto es bastante importante si la posible negligencia tuvo lugar en una clínica privada, ya que prueba qué servicios se prestaron y cuándo.
Indemnización por fallecimiento y criterios de cuantificación
El objetivo de la indemnización por fallecimiento debido a negligencia médica es compensar a los familiares por el sufrimiento moral y las pérdidas económicas ocasionadas. Para hacer una estimación de la cantidad, se suele usar de forma orientativa el baremo de accidentes de tráfico. Se tienen en cuenta la edad del paciente fallecido, sus ingresos y el grado de parentesco con los familiares. En el cálculo se consideran estos aspectos:
- Perjuicio personal básico. Se calcula en función del grado de parentesco con la persona fallecida.
- Perjuicio personal particular. Aumenta en situaciones especiales, como cuando la víctima era hijo único, tenía una discapacidad o convivía con los familiares reclamantes.
- Perjuicio patrimonial. Aquí se incluyen tanto los gastos derivados del fallecimiento como el lucro cesante, es decir, la pérdida de ingresos que la víctima aportaba a la familia.
- Otros factores relevantes. Tanto la edad como las circunstancias personales de la víctima también influyen en la compensación final, lo que garantiza una valoración justa y proporcional a cada caso.
Enfrentarse a una muerte por negligencia médica es una experiencia profundamente dolorosa, capaz de desbordar incluso a las personas más fuertes. En momentos así, contar con el apoyo de profesionales especializados marca la diferencia. En Javaloyes Legal encontrarás un equipo de abogados que te escucha, comprende tu situación y te orienta con claridad sobre las opciones legales disponibles. Nuestro compromiso es acompañarte en cada paso, para que te sientas protegido y con la tranquilidad de que tus derechos y los de tu familia están en buenas manos.
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