¿Qué es la imprudencia profesional médica y cómo se diferencia de la negligencia?
Se debe tener en cuenta que no es lo mismo una imprudencia profesional que una negligencia. En el primer caso, se hace referencia a la actuación del médico sin la diligencia esperada, por lo que es un error de ejecución, sea por acción u omisión descuidada.
Aunque en ambos casos se violan las normas estándares de un buen profesional, la negligencia abarca la impericia o falta de conocimiento y habilidad, y el no actuar ante una situación de urgencia, como no derivar al especialista adecuado.
De acuerdo a los artículos 142 y 152 del Código Penal, la imprudencia es considerada un delito, que puede ser grave o menos grave, como es el caso de no vigilar al paciente en el posquirúrgico. Mientras que la jurisprudencia advierte que la imprudencia requiere un riesgo creado antijurídico.
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Tipos de imprudencia profesional en el ámbito sanitario
Lo primero que hacemos para reconocer el derecho de reclamación del paciente es encuadrar la imprudencia profesional en un tipo específico. De acuerdo a la jurisprudencia, esta se clasifica de la siguiente manera:
- Temeraria: es aquella acción que ignora los riesgos, como por ejemplo, hacer una transfusión sin tener pruebas de hemoglobina o compatibilidad.
- Grave: son omisiones de precauciones básicas, como no consultar al especialista en urología en una cirugía.
- Leve: se trata de un error rutinario que desencadena una responsabilidad civil, mas no penal.
Para diferenciar una imprudencia grave de una leve o menos grave, el Código Penal distingue grados de infracción del deber de cuidado, así como sus consecuencias punitivas. En este sentido, será considerada una imprudencia leve la omisión de diligencia media o falta de atención rutinaria que no alcance temeridad, por ejemplo, que se olvide el chequeo básico sin riesgo extremo.
Mientras tanto, la imprudencia grave es cualquier infracción intolerante de las normas elementales. De manera que se crea un riesgo antijurídico previsible que cualquier persona diligente podrá evitar. Por ejemplo, que el cirujano ignore una alergia conocida. Hay que resaltar que el artículo 142 del Código Penal determina que un homicidio por imprudencia grave acarreará de 1 a 4 años de prisión para los responsables.
¿Cuándo la imprudencia médica genera responsabilidad legal?
La responsabilidad legal de la imprudencia médica nace desde el conocimiento del daño, siempre que la conducta imprudente se relacione causalmente y el riesgo sea evitable. Además, se debe probar que la acción u omisión va en contra de los protocolos científicos estipulados para el caso en concreto.
Ahora bien, hay dos formas en las que se podrá reclamar la responsabilidad: vía civil o penal. De acuerdo al artículo 106 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, la reclamación se debe hacer por vía civil cuando cualquier desviación del ejercicio de la profesión se haya cometido en la sanidad pública, suponiendo una responsabilidad de tipo patrimonial.
Por el lado de la responsabilidad penal, nace de una imprudencia grave con un resultado lesivo. En este caso, el artículo 152 del Código Penal condena a los responsables con 3 a 6 meses de prisión. Debemos mencionar la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, que establece en su artículo 4 que la falta de información añade agravantes al caso.
Daños y secuelas derivados de una actuación imprudente
Según los daños y secuelas que nacen de la imprudencia profesional, podemos determinar cómo proceder en cada caso. Algunas consecuencias comunes de acciones imprudentes de un médico o centro de salud son:
- Incapacidad permanente, dolor crónico, parálisis post-error quirúrgico, pérdida de órganos o incluso la muerte (artículo 152 CP).
- Baja laboral prolongada (incapacidad temporal, parcial, total, absoluta, gran invalidez), gastos médicos y lucro cesante (1101 CC).
- Traumas psicológicos, ansiedad, depresión y más.
En la Ley 35/2015 se establece el baremo que permite convertir los daños y secuelas en dinero; la víctima recibirá una indemnización justa que le permita recuperar la vida que tenía antes de lo ocurrido.
Pruebas necesarias para acreditar la imprudencia profesional
Se presumirá causalidad cuando la prueba demuestra que hay falla de lex artis. Para esto, hay que presentar una serie de documentos, tales como:
- Historia clínica completa que revele omisiones, errores diagnósticos y falta de consentimiento.
- Informe pericial médico objetivo que compare la lex artis con las actuaciones del profesional.
- Consentimientos, informes, pruebas médicas y diagnósticas realizadas al paciente. En algunos casos, estos documentos han demostrado fallos de interpretación.
- Pruebas testimoniales, como declaración de pacientes o familiares que contextualicen los hechos. También testigos sanitarios que admitan errores o contradicciones.
- Documentos como emails que reconozcan los fallos.
- Fotos y videos que evidencien las lesiones visibles.
La carga de la prueba pertenece a quien haga la reclamación civil o acusación penal, según sea el caso. Por eso, es importante que pidas asesoría legal y ayuda oportuna para recopilar todas las pruebas que sirvan para ganar la demanda por imprudencia profesional médica o una negligencia médica. De la misma forma, será útil para presentar la reclamación por la vía que corresponda.
Vías de reclamación según la gravedad de la imprudencia
La vía para reclamar depende de la gravedad de la imprudencia, diferenciándose las siguientes opciones:
- Civil: presentando una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia. Esta vía es rápida y se utiliza para solicitar una indemnización económica segura.
- Penal: se presenta una querella ante Fiscalía cuando la imprudencia supone lesiones u homicidio. El profesional queda inhabilitado de su profesión, además de recibir la sanción de prisión correspondiente.
- Contencioso: es la vía pública por la que se hace la reclamación patrimonial, en un plazo de menos de 1 año desde que se tiene conocimiento del daño; de lo contrario, prescribirá el derecho.
- Administrativa: de hecho, es la primera vía que se utiliza para recibir una indemnización. Se acude al Servicio de Atención al Paciente para presentar la reclamación o bien ante el Colegio de Médicos, lo que supondrá sanciones a los responsables.
Teniendo en cuenta que tanto una imprudencia profesional como negligencias médicas hieren profundamente a la víctima y su familia, la ley busca proteger sus derechos a toda costa. De igual forma, en Javaloyes Legal valoramos cada caso con empatía, trabajando para que los afectados reciban la compensación más justa. Por supuesto, cada historia es única y, en tal sentido, nuestros abogados ofrecen un trato personalizado, garantizando la mejor solución jurídica para tu tranquilidad y bienestar.
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