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¿Qué es el despido por causas económicas?
El despido por causas económicas es una modalidad de despido objetivo que permite a las empresas rescindir un contrato. Esto ocurre cuando atraviesan una situación económica que afecta a su viabilidad o a su funcionamiento. Pero para que sea válido, debe acreditarse y cumplir los requisitos formales y el procedimiento legal establecido.
En la práctica, este tipo de despido suele producirse cuando la empresa necesita reducir los costes para adaptarse a su nueva situación económica. Esto puede implicar la supresión de puestos de trabajo o la reorganización de la plantilla.
El despido por causas económicas se regula en el artículo 52.c del Estatuto de los Trabajadores, que remite a las causas económicas definidas en el artículo 51.1 del mismo texto legal.
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Si tu contrato comenzó antes del 12 de febrero de 2012, parte de tu indemnización se calcula a 45 días/año (en lugar de 33). Esto puede suponer varios miles de euros más.
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Aplicando Estatuto de los Trabajadores
Causas económicas que justifican un despido
Si te encuentras ante un despido por causas económicas, debes saber que la empresa no puede llevarlo a cabo de forma arbitraria. Para que sea válido, debe acreditar la situación económica que lo justifica y cumplir con una serie de requisitos legales establecidos.
- Acreditación de la situación económica desfavorable. La empresa debe mostrar la existencia de pérdidas actuales o previstas, o bien una disminución de los ingresos o ventas en relación con ejercicios anteriores.
- Comunicación escrita al trabajador. El despido debe formalizarse mediante una carta dirigida al trabajador, en la que se expongan de forma clara las causas económicas que lo motivan.
- Información y consulta a los representantes de los trabajadores. En caso de despido colectivo, la empresa está obligada a abrir un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores (si procede) antes de tomar la decisión.
- Aportación de documentación justificativa. La empresa deberá respaldar las causas alegadas mediante la documentación económica pertinente. Aquí entrarían las cuentas anuales, los informes financieros o las previsiones, entre otras razones, que permitan acreditar la veracidad.
Indemnización por despido por causas económicas
Este es un aspecto clave que conviene entender bien, ya que no solo se trata de saber que tienes derecho a una indemnización, sino que también debes conocer cuánto te corresponde según el tiempo trabajado y cómo debe abonarse. Veamos algunos puntos importantes:
- Cálculo de la indemnización. Corresponde a 20 días de salario por cada año trabajado. Para realizar este cálculo se tiene en cuenta el salario anual bruto, incluidas las pagas extraordinarias.
- Límite máximo legal. Aunque lleves muchos años en la empresa, la indemnización nunca podrá superar el equivalente a 12 mensualidades de salario.
- Exención fiscal. La indemnización legal de 20 días por año por despido objetivo está totalmente exenta de tributar en el IRPF, siempre que no supere los límites establecidos en el Estatuto de los Trabajadores.
- Antigüedad del trabajador. Solo se tiene en cuenta el tiempo efectivamente trabajado en la empresa para calcular los años de servicio.
- Forma y momento de pago. La empresa debe entregar la indemnización al trabajador en el mismo momento en que le comunica la finalización del contrato. Si la empresa no pone la indemnización a disposición del trabajador en el momento de la entrega de la carta y tampoco acredita una situación real de falta de liquidez que lo justifique, el despido podrá ser declarado improcedente.
¿Cuándo puede declararse improcedente un despido por causas económicas?
Un despido por causas económicas no siempre tiene por qué ser válido. De hecho, la empresa debe justificar correctamente la situación económica, respetar el procedimiento y abonar la indemnización en el momento adecuado, tal como hemos mencionado. Si alguno de estos requisitos no se cumple, podría ser declarado improcedente por un juez.
Falta de justificación de las causas económicas
El despido será declarado improcedente si la empresa no demuestra con pruebas sólidas sus pérdidas o su caída de ingresos, o si los datos económicos que presenta son insuficientes. Asimismo, perderá su validez si no se consigue argumentar por qué era realmente necesario eliminar ese puesto de trabajo para solucionar la situación del negocio.
Problemas con la indemnización
La indemnización de 20 días por año trabajado debe abonarse obligatoriamente en el mismo momento en que se entrega la carta de despido. Si la empresa no realiza este pago en ese instante, o bien no justifica debidamente en la propia carta que no lo hace por una falta real de liquidez, el despido pierde su validez legal.
Errores en la forma o el procedimiento
La carta de despido debe explicar con total claridad los motivos de la decisión y, además, se debe respetar el preaviso obligatorio de 15 días. Si la empresa incumple requisitos esenciales como la adecuada comunicación de las causas o la observancia de las exigencias legales del procedimiento, el despido podrá ser declarado como despido improcedente.
Consecuencias de la improcedencia
Si la justicia determina que el despido es improcedente, la empresa deberá optar entre readmitir al trabajador en las mismas condiciones que tenía antes del despido, abonándole además los salarios de tramitación correspondientes.
La segunda es extinguir definitivamente el contrato mediante el pago de una indemnización calculada, con carácter general, a razón de 33 días de salario por año trabajado, con el límite de 24 mensualidades.
Cómo impugnar un despido por causas económicas
Para reclamar un despido por causas económicas, es fundamental revisar con detalle toda la documentación desde el primer momento. Solo así podrás comprobar si la empresa ha actuado correctamente y si existen motivos reales para impugnar la decisión.
- Revisión inicial. Lo primero es revisar a fondo la carta y la indemnización que te ofrecen, comprobando que se explican los motivos claramente y que todo tenga sentido.
- Estudio de la situación. Después, se analiza si la empresa ha cometido algún error al hacer los trámites o si las causas económicas alegadas por la empresa están suficientemente acreditadas.
- Preparación del caso. Seguidamente, se reúnen las pruebas y se redacta la papeleta de conciliación (el documento para intentar llegar a un acuerdo) o, si no hay pacto, la demanda para el juez.
- Asesoramiento especializado. Contar con un abogado laboralista o un profesional te quitará un peso de encima, no solo te guiará en cada paso, sino que las garantías de éxito serán mayores.
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