¿Necesitas ayuda de un abogado?
Contacto con nosotros e infórmate sin compromiso. Te ayudaremos.
¿Qué es un despido objetivo?
El despido objetivo es una forma de extinguir la relación laboral basada en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Por tanto, este tipo de despido no puede ser utilizado como sanción por un incumplimiento del trabajador.
A diferencia del despido disciplinario, el despido objetivo no se justifica por un hecho imputable al trabajador, sino por razones relativas a la empresa, al mercado o a la actividad que desarrolla. Así mismo lo establece el artículo 52 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, del Estatuto de los Trabajadores.
Además, cabe señalar que en el despido objetivo la empresa debe comunicarlo al trabajador por escrito, precisando de forma clara la causa y el efecto de la decisión.
Calculadora de Indemnización por Despido
Calcula tu indemnización según la legislación laboral española vigente
Fechas del contrato
Para calcular tu antigüedad
Si tu contrato comenzó antes del 12 de febrero de 2012, parte de tu indemnización se calcula a 45 días/año (en lugar de 33). Esto puede suponer varios miles de euros más.
Salario y tipo de despido
Para calcular la indemnización
Calculando indemnización...
Aplicando Estatuto de los Trabajadores
Causas legales del despido objetivo
Las causas que permiten un despido objetivo, según el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, son de tipo económico, técnico, organizativo y de producción.
- Económicas: se dan cuando la empresa sufre pérdidas reiteradas, caída de ingresos, reducción de pedidos o falta de rentabilidad.
- Técnicas: se alegan en caso de cambios en los procedimientos o medios de producción, como la automatización o la innovación tecnológica.
- Organizativas: se producen cuando la empresa modifica la estructura de organización, el modo de funcionamiento o la reconfiguración de departamentos.
- De producción: se da una modificación de la demanda del mercado, cambios en la naturaleza del producto o ajustes en la actividad económica.
El Tribunal Constitucional y la jurisprudencia social han señalado que, para que un despido objetivo sea válido, la empresa debe acreditar de forma objetiva estas causas, con documentación económica y organizativa que respalde la decisión.
¿Cuánto corresponde de indemnización por despido objetivo?
Una de las diferencias más claras entre el despido objetivo y el despido disciplinario es la indemnización, pues, aunque el despido sea procedente, la ley reconoce al trabajador una compensación económica.
Hoy en día, la indemnización por despido objetivo es de 20 días de salario por cada año de servicio, con un máximo de 12 mensualidades. Tal cuantía se deriva del artículo 52, parágrafo 1 del Estatuto de los Trabajadores, que se aplica cuando el despido se basa en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
Pero para calcular el importe se debe considerar la base reguladora del salario, que incluye haberes fijos y regulares, como el salario base, dietas habituales, complementos salariales y prorrateo de pagas extras.
¿Cómo calcular la indemnización por despido objetivo?
Para calcular la indemnización por despido objetivo, hay que tener en cuenta dos variables principales:
- Antigüedad: esta se computa desde la fecha de inicio del contrato hasta la fecha de efectos del despido, tal como disponen los artículos 47 y siguientes del Estatuto de los Trabajadores.
A continuación, se aplican los días de indemnización por año de servicio, que son de 20 días según el artículo 52, párrafo 1 del Estatuto de los Trabajadores. El total de días se obtiene multiplicando 20 días por el número de años de servicio.
- Salario: se multiplica la base reguladora diaria, es decir, el salario mensual dividido entre 30 días, por el total de días de indemnización.
La fórmula básica es: Indemnización total = (salario mensual / 30) × 20 días × años de servicio.
Es importante recordar que la indemnización no puede superar 12 mensualidades, aunque el resultado de la fórmula fuera superior.
Diferencias entre despido objetivo e improcedente
Aunque ambos términos se refieren a formas de extinción, sus consecuencias económicas y jurídicas son muy distintas.
En el despido objetivo, la causa se basa en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. La empresa debe notificarlo por escrito y probar la existencia de estas causas.
En cuanto a la indemnización, esta es de 20 días de salario por año, hasta 12 mensualidades. Si el despido es procedente, el trabajador no puede pedir la reincorporación, salvo pacto en convenio.
Por el contrario, cuando se trata de un despido improcedente, es porque no se ajusta a la ley o se ha impugnado por el trabajador y los tribunales no aceptan la causa alegada.
Ante una sentencia de despido improcedente, el trabajador puede optar entre reincorporación al puesto de trabajo o indemnización de 33 días de salario por año, con un máximo de 24 mensualidades. Dicha indemnización se regula en el artículo 64 del Estatuto de los Trabajadores.
¿Qué pasa si el despido objetivo es declarado improcedente?
En muchos casos, el despido objetivo se impugna ante los tribunales, y estos pueden declararlo improcedente si consideran que la empresa no ha acreditado debidamente las causas.
Si el tribunal estima que el despido es improcedente, el trabajador puede optar entre la reincorporación al puesto de trabajo, con efectos retroactivos, o la indemnización de 33 días de salario por año, con un máximo de 24 mensualidades.
La decisión entre reincorporación o indemnización la adopta el trabajador, teniendo en cuenta sus circunstancias personales y laborales. En este escenario, la indemnización por despido objetivo deja de aplicarse y se sustituye por la indemnización de despido improcedente, que por lo general es más elevada.
Reclamación y juicio por despidos objetivos
Según el artículo 59 del Estatuto de los Trabajadores, que regula el procedimiento laboral aplicable a los despidos, impugnar un despido objetivo es un derecho que la ley reconoce al trabajador, y que se puede ejercer en el plazo de 20 días hábiles desde la notificación del despido.
Para reclamar, se presenta una demanda ante el Juzgado de lo Social del lugar de trabajo. En el escrito se debe alegar que el despido es improcedente o que no se han acreditado las causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
Con este se deben adjuntar, además, documentos que respalden la posición del trabajador, como contrato, nóminas, correo electrónico de despido y otros informes que prueben la situación real.
Una vez admitida la demanda, el juzgado convoca una vista, en la que se examinan las pruebas y se escuchan a las partes.
¿Cuándo puede ser útil la ayuda de un abogado laboralista?
Enfrentarse a un despido objetivo puede ser difícil a nivel emocional, sobre todo si no se tiene claro qué opciones existen y qué decisiones conviene tomar.
Por eso, un despacho especializado en derecho laboral, como Javaloyes Legal, será de gran ayuda para analizar si el despido objetivo se ajusta a la ley, calcular con precisión la indemnización por despido objetivo a la que tienes derecho y, en caso de que aplique, impugnar el despido si se considera improcedente.
¿Dudas legales?
No afrontes tu problema solo. Reúnete con un abogado para analizar tu caso a fondo. Saldrás de la reunión con tus dudas resueltas, conociendo tus derechos y con un informe escrito detallando los pasos exactos que debes dar.



