¿Cómo se hace una liquidación de gananciales?

Liquidación gananciales

A veces una relación llega a su fin y, además del impacto emocional, es lógico que puedan surgir muchas dudas con el aspecto económico. Entre ellas, cómo repartir todo lo que se ha construido juntos durante años.

Si estás pasando por una separación o divorcio, es normal preguntarse por la liquidación de gananciales y qué implica realmente. Entender este proceso puede ayudarte a afrontar esta etapa con más claridad, evitar conflictos y tomar decisiones con mayor tranquilidad.

Pareja revisando cuentas y documentos, ilustrando la liquidación de gananciales, reparto de bienes comunes tras separación o divorcio.

Qué es el régimen de gananciales

La liquidación de gananciales es un proceso jurídico mediante el cual se reparten los bienes, derechos y deudas que componen el patrimonio de los cónyuges. Este procedimiento se realiza para determinar qué corresponde a cada parte después de la disolución del matrimonio o de la sociedad de gananciales.

La sociedad de gananciales se regula en los artículos 1344 y siguientes del Código Civil. Es el régimen económico que se aplica por defecto en España si los cónyuges no capitularon en sentido distinto antes o durante el matrimonio. Bajo este régimen, los bienes, derechos y ganancias obtenidos por cualquiera de los cónyuges durante la vigencia del matrimonio pasan a integrar el patrimonio común de la sociedad de gananciales, sin perjuicio de los bienes privativos de cada uno

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Cuándo debe hacerse la liquidación

La liquidación de gananciales solo se puede realizar cuando este régimen económico matrimonial ya se ha disuelto. Es decir, cuando deja de existir legalmente. Esta disolución puede producirse por diferentes motivos, tal como comentamos a continuación.

  • Divorcio o nulidad matrimonial. La disolución del matrimonio implica automáticamente la extinción del régimen de gananciales.
  • Separación legal. Aunque el vínculo matrimonial existe, el patrimonio pasa a gestionarse de forma independiente.
  • Fallecimiento de uno de los cónyuges. En este caso, la liquidación de gananciales es necesaria para determinar qué bienes forman parte del caudal hereditario.
  • Abandono del hogar o situación equivalente. o situación equivalente. El juez puede decretar la disolución a petición de uno de los cónyuges cuando el otro haya abandonado el hogar o se hallen separados de hecho, así como en otros supuestos en que el mantenimiento del régimen cause un perjuicio grave al solicitante o a la familia.
  • Otras causas judiciales. Otras causas judiciales. La disolución judicial del régimen también puede producirse cuando uno de los cónyuges sea declarado en concurso de acreedores, cuando haya sido privado de la patria potestad, o cuando, por sentencia firme, haya incumplido sus deberes conyugales o familiares de forma grave y reiterada.
Comillas negras curvas que simbolizan el inicio de una cita o frase textual destacada.

ando una relación termina, repartir lo construido juntos no debería convertirse en un nuevo conflicto. Entender bien la liquidación de gananciales es la clave para tomar decisiones justas y proteger tu tranquilidad en una etapa delicada.

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Inventario de bienes y deudas

El primer paso para llevar a cabo la liquidación de gananciales es realizar un inventario completo de todo aquello que forma parte del patrimonio. Este recuento permitirá tener una visión clara de lo que se posee y de las obligaciones entre las partes.

Este listado de los bienes y de las deudas contraídas servirá como base para calcular el valor neto que se repartirá entre los cónyuges. Es importante diferenciar los bienes gananciales de los bienes privativos, puesto que son titularidad exclusiva de cada parte.

Bienes y derechos

En el inventario se contemplan todos los bienes y derechos de carácter ganancial, como los inmuebles, los vehículos, las cuentas bancarias o las inversiones. También se incluye cualquier derecho económico derivado de estos bienes. Para asignar un valor, los cónyuges pueden ponerse de acuerdo en el precio de mercado, por lo que pueden usar las facturas de lo que compraron o pedir a un profesional que tasen los inmuebles. En conjunto, estos bienes constituyen lo que se conoce como el activo de la sociedad de gananciales.

Deudas y obligaciones

Por otro lado, también se tienen en cuenta todas las deudas y obligaciones comunes, como préstamos, hipotecas o pagos pendientes. Estas forman lo que se conoce como el pasivo. A la hora de hacer la liquidación, primero se deben pagar las deudas prioritarias, por ejemplo, las relacionadas con la manutención. Después, la diferencia entre el activo (lo que se posee) y el pasivo (lo que se debe) muestra el valor real de la sociedad de gananciales.

Valoración y reparto del patrimonio

La liquidación del patrimonio ganancial consiste en valorar y repartir al 50 % los bienes y deudas obtenidos durante el matrimonio, siguiendo lo establecido en el Código Civil. Este proceso garantiza que ambos cónyuges reciban su parte justa y evita conflictos en un futuro.

  • Valoración de los bienes y deudas. Este es el primer paso para calcular el valor actual de todos los bienes gananciales, además de sumar las deudas.
  • Cálculo del valor neto. Se restan los pasivos del activo para obtener el patrimonio neto real.
  • División equitativa. Se reparte todo por igual entre los cónyuges, con el objetivo de que cada uno reciba su parte.
  • Compensación monetaria. Si uno de los cónyuges recibe más bienes que la mitad, debe pagar al otro la diferencia para que ambos se queden con la misma parte.
  • Formalización. El reparto se puede contemplar en el convenio regulador del divorcio o mediante escritura notarial.

En definitiva, este procedimiento garantiza un reparto justo y conforme a la ley.

Ana Feijóo Santiago, abogada experta en derecho inmobiliario, mercantil y tributario, con más de 20 años de experiencia.

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Liquidación de mutuo acuerdo vs. contenciosa

A la hora de repartir los bienes tras la disolución de la sociedad de gananciales, existen dos vías principales de hacerlo: de mutuo acuerdo o liquidación contenciosa. La elección dependerá de la relación entre los cónyuges y de la facilidad para llegar a acuerdos. Cada opción tiene implicaciones distintas. Veamos algunos de los aspectos más importantes:

Liquidación de mutuo acuerdo

Hay cónyuges que no tienen problemas para llegar a un acuerdo sobre el reparto de bienes. Si las condiciones están claras y los cónyuges tienen buena relación, incluso puede intervenir un solo abogado, lo que reduce los costes. Si existen desacuerdos, por mínimos que sean, lo recomendable es que cada cónyuge tenga su propio abogado para evitar conflictos.

Liquidación contenciosa

Pero también puede ocurrir lo contrario si no hay acuerdo entre los cónyuges. En estas situaciones, interviene un juez para decidir cómo se reparte el patrimonio. Este proceso suele ser más largo, complicado y costoso porque implica un procedimiento judicial, incluyendo la presentación de pruebas y la posibilidad de impugnar o apelar.

Implicaciones fiscales

La liquidación del régimen de gananciales conlleva efectos fiscales particulares que conviene conocer bien. A continuación, te explicamos de forma sencilla cómo tributa y en qué afecta a cada cónyuge.

  • IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). La disolución y liquidación de la sociedad de gananciales, por sí misma, no genera ganancia ni pérdida patrimonial sujeta a IRPF, siempre que la adjudicación de bienes se corresponda con la cuota de participación de cada cónyuge. No obstante, si uno de los cónyuges recibe bienes por valor superior al 50%, el exceso podría constituir una ganancia patrimonial sujeta a tributación. Además, la ulterior transmisión de los bienes adjudicados sí puede generar ganancias o pérdidas patrimoniales computables en el IRPF.
  • ITPAJD (Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados). La liquidación del régimen de gananciales está, con carácter general, exenta de la modalidad de Transmisiones Patrimoniales Onerosas. Sin embargo, si uno de los cónyuges recibe bienes por encima de su cuota de participación y compensa al otro con dinero u otros bienes privativos, dicho exceso puede quedar sujeto a TPO. Si el exceso se produce sin contraprestación, podría considerarse donación y tributar por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
  • Plusvalía Municipal (IIVTNU). El reparto de los inmuebles está exento de impuestos, ya que se considera división de bienes comunes, no compraventa.

En definitiva, se trata de un trámite que, si se hace bien, permite que el reparto de los bienes y deudas se haga de forma justa y legal. Lo importante es evitar tener que pagar impuestos de más, proteger el patrimonio de los dos y garantizar que se lleve a cabo este proceso sin sorpresas ni complicaciones.

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No afrontes tu problema solo. Reúnete con un abogado para analizar tu caso a fondo. Saldrás de la reunión con tus dudas resueltas, conociendo tus derechos y con un informe escrito detallando los pasos exactos que debes dar.

Verificado legalmente por: Ana Feijóo Santiago

Ana Feijóo Santiago, abogada de Javaloyes Legal

Nº de colegiado: 83.667 del ICAM · Abogada desde 2001

Abogada con más de 20 años de experiencia en derecho inmobiliario, tributario, mercantil y patrimonial. Asesora a empresas y particulares.

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